Estreno en España.
Presentación y coloquio con Teresa Arredondo (directora) y Margot Mecca (programadora).
El duelo por mi padre y las ausencias conjugadas con lo que queda. Colecciones, imágenes y sonidos que se heredan. Cartas escritas por pájaros que me visitaban de niña y ahora se posan en nuestro balcón. Esos pájaros le cuentan secretos a mi hijo Simón mientras lo miro crecer.
La voz en off de la directora, que nos acompaña a través de este mapa de los afectos por su genealogía familiar, nos dice que las mariposas son bioindicadores de la calidad de los ecosistemas. Que después de un incendio, con la información que dan, se puede saber cuánto tiempo tarda en recuperarse un bosque quemado. ¿Pero cuánto tiempo tarda en superarse un duelo? ¿Cómo medirlo?
Quizá una película también pueda ser una unidad de medida, en especial para aquello que se ha perdido. Una película breve pero trufada de objetos, recuerdos, apuntes, fotografías y ambientes que nos devuelven la vida privada de Marcial, el padre de la directora, recientemente fallecido. Del que entierran lo que queda de él en una imagen con las palmas de las manos posadas en la hierba, que destila la artesanía y el tacto con el que la cineasta chilena cuida sus materiales. Con los que obra lo extraordinario, como expandir las alas de una mariposa disecada o leer una carta escrita por un pájaro.
No sin pudor, Teresa Arredondo nos invita a descubrir ese otro lado, esa otra selva blanca, adentrándose en los confines del duelo guiada por la curiosidad de su hijo Simón, que en su interés por la entomología escribe sin saberlo una hermosa película para el futuro.
Antonio Miguel Arenas