Estreno en España.
Presentación y coloquio con Julián García Long (director) y Antonio Miguel Arenas (programador).
Situada en la Patagonia Argentina, su acercamiento sensorial funde la mirada etnográfica y el realismo mágico al adentrarse en las consecuencias de un incendio en el Parque Nacional Lanín, donde el pueblo mapuche ha resistido durante siglos a la violencia y el abandono institucional.
Dos hombres rodean a un caballo. Le abren paso con paciencia para saltar una alambrada. Observamos la escena a distancia, atentos a los movimientos del animal, noble, impetuoso, que desaparece sin dejar rastro. Pero la cámara espera y nos presenta a estos jóvenes, que a bordo de una camioneta recorren el paisaje como testigos de un modo de vida y una tradición ancestral en extinción.
Estamos en Ñorquincó, en plena Patagonia Argentina, donde un incendio fue la última y más dolorosa de las amenazas sufridas por la comunidad indígena. «La parte que se quemó esta de noche, la otra está de día», nos cuenta una de las múltiples voces del pueblo mapuche que trabaja por reforestar el Parque Nacional. Y así podríamos decir que se comporta el registro visual, moviéndose entre la luz y la sombra, adentrándose en un estado de vigilia que se pregunta por todas las maneras posibles de filmar un bosque. Guiado por la tenue señal roja de una cámara nocturna, desde la vista privilegiada de la copa de un árbol, al cuidado por reforestar el bosque semilla a semilla, planta por planta.
Un trabajo tan artesanal como espiritual, del que somos testigos al igual que de una caricia a un ser querido que se marchita. Caricia de la que emerge un alma milenaria, testigo doliente de la lucha del pueblo mapuche siglos atrás, devolviendo al espectador lo inefable: la mirada espectral de la propia montaña.
Antonio Miguel Arenas