Distopías alcanzadas se construye a partir de la exploración de una serie de espacios contemporáneos donde las relaciones entre naturaleza, tecnología y ser humano confluyen atravesadas por múltiples tensiones. Migraciones, crisis climática, turistificación o formas de control y vigilancia no se presentan como temas aislados, sino como elementos que se afectan entre sí y que remiten a un mismo entramado social, económico y político.
En un momento marcado por la hiperproductividad de imágenes, resulta especialmente relevante el trabajo que realiza Nayra al volver sobre materiales ya registrados. El film se construye a partir de un ejercicio de relectura, resignificación y remontaje de materiales preexistentes. Estas imágenes, que no pertenecen necesariamente al presente inmediato, se activan de nuevo y revelan su elocuencia, con una capacidad crítica que sigue operando con urgencia, de la realidad que habitamos como sociedad. Un gesto plenamente coherente de la directora con el propio film.
Los distintos conceptos se abordan de un modo poético y sutil, sin recurrir a una exposición explícita o evidente. La película trabaja desde la construcción de sensaciones y atmósferas que, en ocasiones, resultan contradictorias: desazón, horror, belleza, admiración, caos.
Más que ofrecer un cierre o una lectura unívoca, Distopías alcanzadas abre un espacio de pensamiento desde la ambigüedad, dejando que las imágenes actúen y que las preguntas permanezcan, en relación directa con algunas de las tensiones que atraviesan nuestro presente.
Ekhiñe Etxeberria