Las cabeceras de esta edición de Punto de Vista están realizadas mediante gráfica generativa, que se sitúa en el llamado código creativo. En esta técnica, que nada tiene que ver con la IA generativa, se utiliza código informático para programar un algoritmo que, al ejecutarse, generará imágenes e incluso sonido. Así, lo que se construye no es una expresión gráfica concreta, sino un conjunto de reglas que generarán dicha expresión, ayudándose muchas veces de valores aleatorios para lograr mayor diversidad y riqueza.
Podemos decir que el medio artístico es triple: por un lado, está el código informático con el que se trabaja y, por otro, el audio y lo visual, que son el resultado de la ejecución de dicho código. En este caso, se ha querido trabajar la imagen y el sonido al mismo nivel. Uno no sale de la otra, sino que ambos surgen de los mismos datos, siendo una expresión análoga de lo que está ocurriendo en el programa que se ejecuta: las distancias también se reflejan en frecuencias, los tamaños en volumen o las coordenadas en la espacialidad sonora.
Estas cabeceras se componen de varios elementos musico-visuales, pequeños actantes que ejecutan su coreografía, siempre diferente. El azar, siempre constreñido por el sistema, también establece si cada actante saldrá a escena y en qué orden, además de determinar la cromática en cada una de las 20 cabeceras que se han generado a partir del mismo código.