En Cielo abierto, el ojo mecánico de un dron escanea el interior de una iglesia en Arequipa, Perú, para transformarla en un modelo virtual. Del mismo modo en que el ojo de una mosca capta la luz para producir una imagen pixelada y abstracta, el dron traduce las inagotables formas del barroco andino a nubes de puntos: una geometría desmaterializada.
Dirigida por Felipe Esparza, esta obra se sitúa en la frontera entre la etnografía experimental y la ficción. La película retrata la desconexión de dos hombres aislados por el duelo tras la misteriosa muerte de la madre de la familia. Por un lado, el padre trabaja pacientemente picando la piedra volcánica blanca que moldea el extraordinario paisaje físico de una cantera de sillar en Arequipa. Por el otro, el hijo habita un mundo virtual, operando cámaras y drones para crear la maqueta digital de una iglesia en su ordenador. Aunque sus vidas parecen no tocarse, sus oficios se solapan de manera fantasmal: cada uno, a su manera, trabaja con texturas, volúmenes y la percepción del espacio.
Abrazando la cadencia del cine observacional, Esparza opone la corporalidad ancestral de la talla de piedra al escrutinio absoluto del sensor digital. Frente a la promesa de un registro perfecto del interior de la iglesia, la película nos plantea la transformación del mundo físico en una pura geometría visual despojada de materialidad.
Xavier Nueno